¡Bienvenidos al blog de la revista del IES Campo Charro!

Como ya sabréis, está prevista la publicación de la Revista del IES Campo Charro 2010 / 2011 para después de las vacaciones de Semana Santa o a finales del tercer trimestre. Este blog ha sido creado para informar de los avances de esta revista y para pedir la colaboración de CUALQUIER PERSONA que de una manera u otra esté relacionada con el Instituto y quiera participar en este proyecto. Porque con vuestra colaboración conseguiremos sacarlo adelante. !Animaos y gracias!

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domingo, 5 de junio de 2011

(Sin título)

Cuando Romeo pidió ayuda a Celestina para que le ayudara a conseguir el amor de Melibea no sabía todo lo que iba a tener que pasar... Tuvo que luchar incansablemente contra Gigantes, acompañado de su valiente escudero, conocido por el sobrenombre de Quijada, o "Quesada, o tal vez era Quijana..." También tuvo que cruzar el gélido glaciar y el ardiente desierto, y escalar hasta lo más alto de la más alta torre. Y todo, ¿para qué? Para encontrarla en brazos del arcipreste de Salamanca, un tal Lázaro de Tormes.
Javier García Galache 1º de Bachillerato

El violoncello


 Había estado tocando toda la tarde en aquella estación. Su violoncello sonaba mejor que nunca. La música se propagaba por toda la ciudad. Era imposible no oírla. Al pasar por allí, ella se sintió identificada. Miró al músico a los ojos y se dio cuenta de que jamás lo olvidaría. Él también lo presintió. Sin embargo ella continuó caminando. La jornada llegaba a su fin, y él se dispuso a regresar a casa. Era hora punta en el metro y ante la gran masa de gente y la mirada clavada que tenía, olvidó su instrumento en el andén. Las puertas se cerraron y el metro se alejaba irremediablemente. Justo en ese momento, ella llegó allí y descubrió el violoncello. Supo que era de él, y que algún día se lo devolvería.
Marta Hervalejo Colmenero    1º B Bachillerato

Nanorrelato

De: Stolz anonimostolz@xxxxx.xx
Enviado: mié,27 abril, 2011 12:03
Asunto: concurso microrrelatos

Dispuesto a escribir mi nanorrelato, ya me parece demasiado largo.

¿De verdad existe el amor o es una simple impresión?


“Todo empezó con  una simple sonrisa, pensé que era tímida, me equivoqué.
Allí estaba, aquella chica nueva que acababa de integrarse a nuestra clase, nada mas atravesar la puerta ya teníamos nuestras miradas clavadas en ella, a simple vista parecía muy tímida, y simpática, sin embargo, tenía que pasar por nuestro riguroso examen, no hablo de nada en particular, solo del carácter, gustos, emociones, forma de hablar, de comportarse…, bueno, a lo que iba, nuestro tutor nos la presenta y nos dice que es de un programa de intercambio con Bélgica, ¡menos mal que procede de la ciudad de Mons de la región de habla francesa de Valonia!, le pudimos dar tan si quiera un recibimiento en francés, ya que nos indicaron que apenas sabía español. Después de esta sorpresa, la profesora de química, se dispuso a hacer su incorporación más amena. La primera palabra que salió de aquellos labios finos, de color vivo fue “¡Hola!”, con un fuerte acento francés, desde entonces supe qué era el amor.
La verdad es que no suelo creer en estas cosas y menos en enamorarme de alguien que ni conocía, pero aquella voz tan melódica, esos ojos de color miel que inspiraban dulzura, esa tímida sonrisa que disimulaba la sonrojación de las mejillas, aquel pelo liso color marrón con un toque dorado que a simple vista parecía desprender un brillo cautivador, no sé qué me pasaba…, algo extraño.
Los próximos días me dediqué a acercarme a ella para conocerla, y lo logré, entablamos una bella amistad.
Pasados seis meses, recibí una llamada.
- Peter, ¿sabes que hace seis meses que somos amigos? -dijo ella con aquella voz angelical.
-¿Cómo no lo iba a saber? -Dije incrédulo disimulando.
No me había percatado de este día, le habría hecho algo especial, pero antes de que pudiera decir nada, me dijo que me llamaba desde Madrid para decirme que regresaba a Bélgica, no se había atrevido a despedirse cara a cara. ¡Se había terminado el programa de intercambio!”
microrrelato de Ronal Betancourt Angulo 2º ESO A
ilustración de Juan Moro Alaejos 4º ESO A

Relatos inspirados libremente en la vida de una egiptóloga española

 (Sin título)

Un día haciendo una expedición, según iba caminando tropezó con unas arenas movedizas, a las que cayó.
Le estaba costando muchísimo salir y no podía pedir ayuda porque se encontraba sola y apenas se podía mover sin hundirse. Al cabo de unas horas intentando mantenerse a flote sin rendirse, apareció un hombre a lo lejos al que gritó hasta que la oyó. Él le ayudó a salir con una cuerda que ató a su camello, pero fueron las horas más largas de su vida, hasta que consiguió salir.
Sus compañeros, extrañados de que tardara tanto, fueron en su busca pensando que le había pasado algo muy grave, pero cuando la vieron llena de barro comprendieron lo que le había ocurrido.”
 Cristina Barbero Barbero 2º ESO A
ilustración de Jorge Díaz de la Vega 4º ESO A

(Sin Título)

“Un buen día, Myriam Seco, se despertó por la mañana, pronto, sudando. Se acordó de que había tenido una pesadilla, que estaba estudiando una pirámide que descubrieron hace muy poco. Estaba de un lado para otro observando cosas, investigando, y todo eso que se suele hacer; ese día iba sola, normalmente iba acompañada de Óscar, su amigo y compañero, pero aquel día no había podido ir porque se había muerto su abuela y tuvo que marcharse corriendo a España. Entonces, cuando estaba más concentrada en sus investigaciones, escuchó un fuerte ruido, se dio la vuelta y vio todo oscuro, corrió hasta la salida y vio que se le había cerrado la puerta. ¡Estaba encerrada en aquel lugar tan oscuro! ¿Quién la rescatara? ¿Sobrevivirá sin comida y sin agua? ¿Se hará realidad? ¿Volverá a soñar con eso?”
Ana B. Colmenero 2º ESO A
Una experiencia Inolvidable
“-¡No puede ser! -Exclamó la profesora Myriam.
-La puerta principal y las puertas secundarias están cerradas, y no es casualidad, desde luego, las dejamos con un sistema anticierre.
-¡Justo ahora cuando estábamos terminando de sacar el ánfora del faraón Ramsés  II!
No veíamos nada, algo preocupante, en especial para mí, Lewis, que sufro claustrofobia.
He de confesar que aquellas estatuas de Anubis me producían cierto espanto.
-Me ha parecido escuchar algo, dije alertado.
-¿Escuchar qué? -Dijeron a unísono el profesor y la doctora Myriam.
De repente, toda la sala retumbó con un enorme estruendo, aún con la poca luz que percibíamos descubrimos que aquellas dos estatuas de Anubis se movían…”
Ronal Betancourt Angulo 2º ESO A

(Sin título)

“En un pueblo del cual precisamente  no recuerdo su nombre, vivían dos familias campesinas; una muy rica y la otra pobre y humilde.
La familia rica, gozaba de sus bienes, despilfarrando todo el dinero que se le antojaba, sin ahorrar nada, mientras que la familia pobre  ahorraba todo lo que podía.
La familia rica compraba y compraba artículos muy caros, los cuales solo ellos podían permitirse y se mofaban de la familia humilde que compraba las cosas justas para su supervivencia.
Vinieron tiempos crueles, en los cuales no se producía nada y la familia rica se fue arruinando poco a poco, mientras que la humilde fue sobreviviendo con sus pequeños ahorros. Un buen día el padre de la familia rica se encontró con el de la familia pobre y rompiendo en llanto le dijo:
 - ¡Oh!, amigo, no se cómo, con todas las riquezas que tenía, he podido caer tan bajo y arruinarme.
A lo que este otro contestó:
 - Amigo, no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.”

El Garci

viernes, 3 de junio de 2011

Monólogos inspirados en la obra teatral "El tragaluz" de Buero Vallejo

Fuera de concurso:

Ilustración de Silvia Rubio 4º B
"Padre nos ha pedido que subamos al tren, pero es casi imposible, todo el mundo está empujando y gritando. No puedo apenas seguir a padre, hace rato que he perdido de vista a Vicente y no sé dónde está. El tren se ha puesto en marcha, padre me ha cogido, pero ¿y Vicente? Madre ha gritado señalando una ventanilla ¡allí está! Pero no, Vicente, ¡bájate! ¡No puedes irte! ¡Padre te está llamando! Ha conseguido colarse por una ventana, pero ¿por qué no baja? ¿Qué hace, se ha vuelto loco? Hay varios soldados en el mismo sitio que él, le empujan para que salga. ¿Por qué no lo hace? ¡Vicente! ¡Vicente! El tren se va, madre llora, padre está muy callado y Elvirita ha empezado a llorar. ¿Por qué se fue Vicente? No lo entiendo. ¡Tenía nuestra comida! Padre se ha levantado y ha empezado a romper su bastón contra las paredes gritando "¡Bribón! ¡Bribón!" Tengo miedo, ¿dónde estará Vicente? ¿Dónde?" 
Lidia Sánchez Corcho 2º Bachillerato
“Vicente: ¿Por qué no me dirá nada? El pobre hombre está loco y no me extraña…, pero tuve que hacerlo… ¿tuve que hacerlo?... sí, sin duda, con lo bien que me ha ido… aunque… sí, necesito limpiarme... no estuvo del todo bien... Bueno, qué más da… si tan solo volviera a hablarme… todavía no sé si siento lo que hice..., pero quiero su perdón…, el de toda mi familia, aunque siga portándome mal y pisoteando a la gente… Estoy cansado, cansado de esta culpa, quiero limpiarme,… a ver si me habla… al menos volver a oír su voz, tener su perdón tal vez sea mucho pedir, pero y ¿por qué?, ¿estuvo tan mal?, murió, los arruiné,… está loco, sin cura ¿No me va hablar?,…. No me entiende, el pobre está demasiado loco… necesito oírle, estoy cansado de esta culpa.”
Anónimo
“Estaba hablando con mi padre, a pesar de que él estaba enfermo y no podía escuchar, le contaba todo lo que había hecho durante todos los años que había estado fuera y por qué no los había ido a visitar antes. Después me quede un rato mirándolo, esperando una respuesta suya que nunca llegaría..., porque todo era un sueño. Estaba dormido en un tren que no sabía dónde iba.”
Alberto González San Juan      Bachillerato

“Vicente.- A menudo me pregunto qué hubiera sido de mí si no hubiera montado en el tren, qué vida miserable, equiparable a la de mi familia me tocaría vivir. He conseguido mi estatus de vida pisoteando al prójimo aprovechando todo cuanto he podido las oportunidades que me ha brindado la vida, y ahora es posible que tras contemplar la ruina de mi familia me sienta culpable y no respete mi decisión. Esta decisión que aunque intente engañarme, tiene la culpa de la desgracia de mi padre, ¿Cómo quiero que él me respete si no me respeto a mí mismo?”

Alejandro Martín Hernández              2º Bachillerato

lunes, 16 de mayo de 2011

Alumnos ganadores del concurso de microrrelatos



Categoría de alumnos de  3º y 4º de ESO y del PCPI
La maldición férrica

Hace 800 años había un orfebre en Fuensaldilla que, según se cuenta, era un gran fabricante de medallas.
El panadero de Villalaza fue con su burra a Fuensaldilla, a casa del orfebre. Llevaba como encargo hacer un medallón con las inscripciones de la incial del nombre de cada uno de sus hijos: José, Hilario y Sempronio. Era con la intención de que si algún día él fallecía, sus dos hijos, José y Sempronio, supiesen que tenían un hermano que en su día, sus padres dieron en adopción. Cuando ya había encargado la medalla, el orfebre le pidió 500 maravedíes y, como pertenecía a una familia de pocos recursos, le dijo que se lo pagaría en plazos. Pero un día no pudo pagar y se presentó el orfebre en el oratorio pidiendo lo que era suyo, pero el panadero, dándole sinceras explicaciones, le dijo que no podía pagarle. Entonces el orfebre cogió la medalla y repasando sus letras echó una maldición a los tres hijos, y se la volvió a entregar.
José falleció a los tres meses de una epidemia de peste, que diezmó la población. Al poco tiempo, Hilario tuvo un hijo y se murió de meningitis y a Sempronio lo condenaron a la hoguera por hurto mayor.

microrrelato de Daniel Agudo Salvador  3º ESO A
ilustración de Tamara Moreno 4º ESO A

Categoría de alumnos de  1º y 2º de Bachillerato y alumnos del Ciclo

(Sin título)

Es ser alegre el mejor de los dones, no serlo ¿Para qué? Autocompadecimiento, victimismo. El practicismo no reina  fuera del lugar de la primera actitud. Ser consciente, lúcido, lleva al humano a conocer la decriptud que adquirimos todos por impronta, condena. Así pues, y en lo que a la experiencia connota en este, la belleza de una sonrisa motivada por el deseo lírico y quizás pseudoheroico es la misma belleza de aquello en su interior ambiguo, discordante y concomitante de lo que como humanos es tácito. Taciturno entonces es quizás una aposición natural al hombre, el camino del hombre de bien para los demás y él mismo. ¡Viva entonces la alegría, algo tan verdadero y profundo como lo es el ser humano!

microrrelato de Mario Rodríguez Rivas 2º de Bachillerato
ilustración de María José Sánchez 4º ESO B

Categoría de profesores y personal no docente del centro. Ganadores ex aequo:


La  analogía del superhombre: la metáfora de Superman.
Ilustración de María Ramos 4º B

Alboreaba la mañana con un sol resplandeciente. Luego, enrojeció el cielo al ponerse el sol. Fue el plazo de un día.
Uno tras otro se sucedieron como en un sueño. Llegaría el último, al cabo. Pero no quería. De dar tantas vueltas se estaba mareando. Pero se encontraba a gusto en aquel vértigo.
Se dijo que el tiempo es relativo, que lo que para algunos animales duraba la vida, para otros era apenas el despertar de las emociones. Que lo que para algunos era un presente ilimitado, para él era una fugaz huida, una irremediable y angustiosa pérdida de momentos irrepetibles. Se quería engañar.
Pero no pudo. Perdió la cuenta de las revoluciones. Era igual, no le iban a preguntar su número.
Cuando acabó el experimento le preguntaron, en cambio, cómo se encontraba. Le hicieron las inevitables pruebas para determinar su estado.
Y se convencieron de que era bueno. De que había superado la prueba.

microrrelato de José Luis García Casquero             Profesor
ilustración de María Ramos 4º ESO B


 
La importancia de una vida normal

Pepa y Pepe eran una felicísima pareja muy aficionada al género narrativo. Eran, de hecho, envidiosamente felices. Los amigos les decían que su historia era como la típica novela romántica: dos personas que se conocen de repente en circunstancias poco habituales, que se enamoran a primera vista y que, tras una serie de dificultades y penurias, consiguen estar juntos y ser felices. Así fue que un día Pepe decidió que, en consecuencia, sería hermoso certificar el mutuo amor ante Dios y el Estado, esto es, que contrajeran matrimonio. La alegría cundía en todo aquel que iba conociendo la noticia. Pero así fue que otro día, Pepe, tras cerrar su volumen de Dafnis y Cloe y reclinarse en la butaca, recibió un destello clarividente. De un sólo salto se posó junto a Pepa, que leía cómodamente recostada en el sofá su edición de El nombre de la rosa. <<No debemos casarnos, cariño>>, dijo él. Tras explicar Pepe a Pepa el frenesí de razonamientos que había sufrido, decidieron anular la boda, por lo que la alegría general se tornó en desconcierto. En efecto, cuando se dieron cuenta de esto, de que su historia era como un típico relato romántico, decidieron no casarse jamás, bajo ningún concepto, y así ser felices para siempre. La razón de esta extraña y aparente contradicción es que temían la última parte de cualquier novela: el desenlace.

microrrelato de Félix Miranda Vallejo             Profesor
ilustración de Alberto Sánchez 4º ESO B